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2008-01-15
hoy paso de explicarlo
Cansada

Cansada de todo.

Mas bien hasta los cojones.

Y ya paso.

Paso de buscar profundidad en la música de Lennie Tristano, de medias tintas como Petula Clark y Tonny Hatch.

Hoy paso de la jodida tristeza, del amarillo, de hacerlo mejor y de explicarlo

Paso de cualquiera que no logre eliminar el vibrato de la voz como en música reservata

o que no pierda la noche con Valente, Montero, Cathy Berberian y el resto de miserables que siempre vuelven cuando no se les llama
pero que joder, hay que ver cómo se les echa de menos.

Y vale, también puede que ceda ante Joao Gilberto o John Berger.

Las cosas son así y a mi me encanta perder el tiempo.

lo dicho


one flew east, one flew west, one flew over the cuckoo's nest.
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2007-11-18
Se nos iba la vida
Porque a mi me gusta destrozar cosas. Me encanta trazar palabras y luego quitarles las letras despojando el texto de su único recuerdo. Me gusta que huela a invierno, la pistola de mi hermano, me gusta antonio escohotado. El aburrimiento como una broca de dentista, las cargas.
ray loriga y sentir verguenza. Sobretodo sentir verguenza de uno mismo.
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2007-05-16
Título por resolver
Un golpe de lluvia acuñó esa sordina rebosante de calma cotidiana mientras un falto de sentido se autodeclaraba singular.
Algunos proclamaban utopías en medio del aforo, saltaban monocromos de octava y unos graznidos eran envueltos por una aureola de imbecilidad. Nadie supo qué hacer con los malentendidos, hubo quién los juntó como reliquias.
Señores, a las puertas del verano, nos encontramos con un mosaico de signac.

Fueron dos años y ahora, en medio del bullicio animal, siento que ya nada emerge por ese hueco de niebla, que los sueños se corrompen

- y que es demasiado tarde para dejarlos.
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2007-04-10
sobre cómo la bailarina de Matisse se convirtió en Anetta Giacometti
Y qué más da si Paris sans fin quedó inconcluso, si nadie entiende el vocabulario abstracto de kandinsky o si muchos somos ese "le chien" harapiento que no rinde su cola.

Qué importa si se reducen las caderas de Josephine Baker para expulsar de detrás unos ojos intensos como ruedas y su tocado de frutas se diluye en ese no-ser de la materia.

¡Jazz!

"Les pages ne servent donc que d'accompagner mes couleurs"

Y es posible tallar un bloque que no es más que cromatismo.


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2006-10-26
suicidio cuotidiano
Puedo amputarme la lengua
Puedo andar con los párpados a la inversa
Puedo aspirar los gritos
Puedo acuchillar mi alma a cada paso

-puedo elegir entre la bolsa o la vida.

Puedo no hacer nada.

Puedo andar con los tobillos
Puedo impactar con las paredes
Puedo dejar crecer almohadas en mi esófago
Puedo olvidarme los pies en casa

-puedo hacer rodar mi cabeza por las escaleras

Y puede que sangre.
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2006-10-25
(Homenaje al intertextualismo)
Esto no es un ideograma chino.
Esto tampoco es griego.


y yo no sé latín.


¿Quién habló de intertextualismo?
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2006-10-24
Y Montero al fondo todavía
Last seen in Kentucky? Póngame con el encargado
la noche de texas es tan larga y ancha como alcanza la vista
De acuerdo, ok. Llamaremos mañana.
aunque no hace tanto frío como esperaba.
Hola? Ben Sttikerd de la NASA. Sí, necesitamos ese paquete.
rezan los carteles old west y rodeo, usted tiene que saber que
está valorado en thousands of dollars.
las carreteras son anchas y las calles vacías
Esto no es serio. - Sabemos que está
kyle lefler al piano, new orleans social club en la radio
en algún sitio de Europa, had problems with costumes.
hay sombreros de vaquero y pistolas por todas partes.
Lo queremos para el viernes en el aeropuerto de las cruces
llueve en el desierto, llueve y se inunda albuquerque
sabe que tendrá consecuencias en la prensa.
y Nuevo méjico al fondo todavía.
hacen lo que pueden? Lo siento, no me basta.
Digale que se extiende el desierto entre las casas
que encuentre ese paquete
y que las incineradoras se mezclan con los supermarkets.
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2006-09-15
nada nuevo
Llueve.
y la maría de mi vecina huele como nunca.
A veces, tengo miedo
y estoy de mal humor, aunque no sepa muy bien por qué.
Escucho a Elis Regina y Tom Jobin, veo esculturas de Keizo,
y pienso que debería estar haciendo mil cosas antes que esta.
Pero no puedo, porque no me apetece.
Y quiero volver a casa.
Hoy sólo quiero oír cómo silba aguas de março... y tocar el piano.
a poder ser, en un sistema de 25 tonos.
O como Ahmad Jamal.
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2006-10-08
Mundo de grillos
A veces siento que el mundo es un viejo hospital de incurables. Absurdo como la humillación de los amaneceres, como un muestrario de cadáveres armados, como la fe que le nace a uno de las tripas.Y me levanto en el otoño,con el mismo amarillo de 1 de noviembre que yo no conocí entre las sábanas. Hay pintura de mesas por todos lados. Y acuchilla mi cansancio el alma mientras la noche bosnia es lluvia de metralla. Y estoy pobre. Pobre. Y sin verano.

De lejos, la radio suena con voz de plata dejando huellas de dolor amortiguado y se me antoja ponerle una de mis caras más miserables, o salir a la calle y gritar barbaridades a fin de aterrorizar la concurrencia. A veces, sólo a veces, "il me manque un allemand qui acheverait mes idees".

Yo no quiero un bolero para jaime gil de biedma, ni farolas a gas en calles lejanísimas. No quiero escuchar como Octavio Paz habla sobre Cage y sus silencios que no existen en un mundo de grillos. Yo no quiero que la jaula vaya en busca del pájaro ni que la sal me encubra los ojos. Porque yo no quiero. No quiero oírme oír, no quiero perderme en mi cuerpo, no quiero otra vez el imperturbable bajo contínuo de Pachelbel y da capo hasta el fin.

Puede que la verdad no se halle entre las manos de Cernuda, que pedro guerra nos mintiera con su "life vest under your seat" , que nada ni nadie nos salven, que no ocurra nada. Puede que ahora solo quede decir: "bájense los pantalones", "prohibido fumar" y "coloquen sus cadáveres en posición correcta".

Quiero dejar la vida volar a las puertas del infierno,fumarme un cigarrito, ser un extraño entre sus reflujos repetidos, cansados e iterantes. Porque yo quiero la muerte prematura de goethe (¡tener una vida inútil!), detenerme en el amarillo del tiempo en comunión con la botella y volver a esas memorables noches reincidentes en las que ya no hace falta preguntar lo que bebe cada uno.
.
Vivir, después de todo, puede que no sea tan fundamental.

Y si vuelvo en un cuerpo distinto, que sea de perro.
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2006-09-07
Isletas detrás de la cerradura
Odio este mundo..

Porque puedo escuchar infinitas veces "tears in heaven" .
Porque el gobierno británico ha conseguido dedicar más tiempo a la caza del zorro que a la guerra de irak.
Porque ahora somos más limpios: tenemos una maldita ley que prohibe mear en la calle y aumentamos en un 250% los baños públicos (es decir, construimos 5).
Porque por más que maldiga los 2678km, éstos no se dan por aludidos.
Porque cada día me gusta más la palabra alféizar, y sigo odiando manutención.
Porque hoy llegué a casa y me di cuenta de que estos días quizás pasaron demasiado rápido.




Y pese a todo, hoy andando por la calle encontré un olor que me gustaba.
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2006-05-17
He pasado la noche en vela
Hace calor, mucho calor.

Con el reflujo de metanol en la cabeza, le parecía que los dedos fluían con mayor rapidez entre las rendijas del teclado. Podría dejarlo todo, en ese mismo instante, y no dejar atrás nada. La extraña pesadez que experimentaba en su cabeza le empujaba a creer que era más libre que hacía apenas unos minutos.

Se detuvo un rato a mirar cómo correteaban aquellas manos sobre las teclas. No eran suyas, sin embargo, notaba como algo repiqueteaba contra las yemas de sus dedos.
Y notaba ese calor, ese insultante calor que parecía no detenerse.

Sudó un par de gotas. Las manos, como controladas por un ente omnipresente, cogieron un pañuelo y se lo llevaron a la frente. Medio segundo después, seguían con su particular cometido. Era extraño, él sabía que no estaba gobernando todo eso.

Decidió levantarse a abrir la puerta, a lo mejor así conseguía despejar esa jaqueca que estaba empezando a aflorar en su cabeza. Dió la órden a sus piernas, como de costumbre, pero un ligero cosquilleo en los pies fue su única respuesta.
Intentó apartar las manos del teclado, apoyarlas sobre el escritorio y levantarse de la silla. Pero otra vez el mismo cosquilleo, definitivamente su cuerpo había decidido no obedecerle.

No podía levantarse ni moverse, así que no podría abrir la puerta. Y mientras él luchaba contra la rebeldía de su cuerpo el cursor seguía avanzando en el monitor como perseguido por una fobia terrible.

La recién adquirida invalidez no mermaba esa sensación de felicidad que tenía. Todo parecía obedecer un órden cósmico ineludible, todo funcionaba perfectamente, todo en su sitio. El inusual comportamiento de su cuerpo no le preocupaba más que por el contratiempo de no poder abrir la puerta en ese momento. Y ahora que lo pensaba, tampoco veía una clara necesidad de abrirla en ese momento. ¿Podía estar enamorado? No, imposible, hacía años que esa oscura habitación no veía una mujer. Era el metanol, el maldito metanol. Y ese calor insoportable.

A lo mejor si leía lo que sus manos parecían estar escribiendo podría sacar algo en claro. Empezaba a hacerlo justo cuando se percató de que alguien había entrado en la habitación sin hacer el más mínimo ruido.

- Hola.
- ¿No te oí llegar, desde cuándo estás aquí?
- Entré hace unos minutos, estaba la puerta abierta. Pareces cansado, ¿ya has pasado otra vez la noche en vela?
- No - mentí. Le di un abrazo y seguí tecleando..




2006-12-04
Ya no deshollino volcanes, ni asusto notarios, ni me creo el ceci n'est pas une pippe de magritte.
Ya no me gusta -ni siquiera me fijo- en cómo repican mis zapatos contra el suelo.
Ya no recuerdo a qué huelen los libros cuando son nuevos.

Odio mi mundo, porque ahi ya no queda nadie.
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2006-06-04
cuatro paredes cultivando humedad
Cuando menos te lo esperas, pasa un pájaro aberrante y todo, de repente, escapa a tu control.
Y sientes pasar sobre ti el viento del ala de la imbecilidad, como una absurda advertencia, como una maldita farsa realista. Y entre el silencio de cuatro paredes que cultivan la humedad, te notas solo, rematadamente solo. Singular.
Y huele al bronce entre el que murió giacometti y sabe al amarillo de neruda. Suenan, a lo lejos, canciones de noches perdidas y un desconocido, sin querer, te tiende la mano.

Préstame esta noche la maleta de tus sueños, déjame llevarte dónde quieras ir.
Dame tu mano que yo no la suelto.


Añoro el tiempo que no pasé junto a ti. Qué absurdo. ¿Se podrá añorar el tiempo?

Cuando menos te lo esperas, el mundo se encarga de recordarte que no vales nada. Y alguien te susurra al oído "seamos, entonces, un poco farsantes". Alguien dice (quizás sin atisbos de tristeza) "parada y fonda" en alguna asquerosa residencia. Hay una mirada que sigue empequeñeciéndose entrando a mano izquierda, al fondo del corredor y la realidad parece que se quedó sin aditivos. Hay un jarrón con flores viejas en la entrada y dos extraños que se abrazan sin motivo.

Quiero despedirme de ti sin despedirme. Quiero darte fuerzas aunque no las tenga. Quiero acompañarte en estación destino. quiero agarrarte de la mano y no soltarla.
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2006-04-02
Sin piedad
El mundo nos resulta ajeno, inhóspito.
Debiera ser destruido por completo.
Construir un mundo nuevo sin sus ruinas.

Y estrenar una vida diferente.

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo
tampoco hallarán propio nuevos hombres..
También ellos querrán un mundo nuevo.

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro

(Fonollosa)




2006-04-01
Es transparente el infinito, nunca sabrá que lo miraba
Empezar de nuevo
sin destino y sin tener
un camino cierto que, me enseñe a no perder la fe
y escapar de este dolor sin pensar en lo que fue
¿cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer?

No es el mío este tiempo. Siento la mirada perdida y me paro, súbitamente, a verme en el espejo. Paso a mi lado sin llamarme ni tocarme ni verme. Huyo, escarmiento, y detrás de cada huída me encuentro.
De repente mi mundo aparece rebosante de calma, cotidiano, y todo se itera en una especie de reflujo lingüístico ineludible. Es como si todo hubiera pasado hace tiempo. Un segundo, un suspiro, un armónico que escapa. Olvido. Se llenan las calles muertas de la madrugada y aparece munch segregando un grito.

Yo siempre quise dejar los recuerdos sueltos por la casa, como un cronopio. Acariciarlos con suavidad y decirles "no vayas a lastimarte" y también: "cuidado con los escalones". Siempre quise destrozar esos calabozos de aire, herir de muerte a lo ortodoxo, cambiar el nombre al sol, a lo Nicanor Parra. Quise encender las palabras y gritar con la lengua cortada "los nadies cuestan menos que la bala que los mata!". Perderme como Fonollosa para no querer que me salven, agotar el tema de la vida en comunión con la botella y desandar el camino: volver a la primera letra, en dirección inversa al sol. Hacia la piedra.

Pero puede que la vida en monocromo sea más fácil de llevar. Que sea demasiado cobarde para acariciar los recuerdos al verlos pasar, para romper los relojes o decir, que de ahora en adelante, ataúdes serán mis zapatos. Puede que sea demasiado ténue y me resigne al saber, que para los nadies, la buena suerte no llueve ni ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Quizás mejor fuera destruir el mundo y no hacer otro, navegar sin rumbo fijo y no desandar nada, por temor a encontrar algo escondido.
El aire esta noche destila ansiedad y a pesar de todo, el mundo sigue siendo un lugar confuso.

Ella dirá que no ve nada, es transparente el infinito. Nunca sabrá que lo miraba.
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2006-02-12
De un tiempo a esta parte, el infinito se ha encogido peligrosamente
Absurda soledad, incesante soledad, soledad fea y amarilla.
Tengo miedo de las noches porque nunca huelen a cocina ni a cuero de zapatos. Porque es justo entonces, entre los negros que tampoco tienen prisa, que retumba en mi mente el "sucede que me canso" y no consigo recordar el "pensando en ti, como ahora pìenso".
Porque las noches siempre me empujan a esas calles espantosas como grietas, porque tristeza golpea de noche en las ventanas, porque de noche siempre soy un exiliado, húmedo y borracho de utopías de esas que, según dicen, ya murieron.
Quizás todos cruzamos esta oscuridad de vez en cuando, y lo vemos todo, de forma que no podemos distinguir nada.

Ayer por la noche, a Hans Magnus le robaban la maleta, nuestro Dieguito "el malo" invitaba a unos desconocidos dos calles más arriba y a lo lejos alguien se redibujaba a si mismo, como aquella litografía de Escher, como otro maldito lobo estepario.
Cortázar inventaba su pradera nocturnal mientras Molina la llenaba del humo que exhalan los lugares taciturnos de la memoria.
Ayer por la noche, algunos locos furiosos increíbles armaban la del gran dios en un bar miserable y definitivamente parecía confirmarse que este invierno que viene será duro. La vida no es un sueño, tu ya sabes que tenemos tendencia a olvidarlo.
Lenin decía que el desacuerdo entre el sueño y la realidad no tiene nada de nocivo, que hay que luchar y trabajar a conciencia siempre que se crea en algo sinceramente. Y suena Chemita y su "knocking on heaven's door" y recuerdo el "luz, más luz - dijo Varela".
Quizás eludir la realidad durante treinta años resulte el triunfo más indudable; eludirla entre el tiempo, todo el tiempo, entre esa palabra y tu tiempo, quizás para muchos de nosotros ya resulte demasiado.

Oigo latir mi oscuridad, late tu oscuridad? Es como si metieras el corazón en un puño y luego lo abrieras, despacito, para que el mundo volviera en sí.
Ayer desperté en ese instante de la noche que se confunde casi con la vida, en ese retazo de tiempo en que todo alrededor parece devolverte la mirada, y me puse a buscar aquellos vidrios transparentes, inocentes cristales, y el aliento para empañarlos.
Hoy quiero esas vacaciones de Parra para no escribir más barbaridades, "y tomar no por sed ni por olvidar deudas, sinó por ver lagartijas y sapos en las estrellas".

De un tiempo a esta parte, el infinito se ha encogido peligrosamente, ¿no lo notaste? Alguien nos enseñó a vengarnos de nuestros sueños, por cobardía, corrompiéndolos.
De tristeza en tristeza caemos por los peldaños de la vida y con suerte alguien nos dice -quizás con alegría- "hijo mío, no sirves para nada".
Y anda la realidad rondando como un pájaro, golpeando el ala en ventanal cerrado. Nadie responde. El negro se desviste y regatea a la vida una vez más, pero nadie abre las puertas. Tal vez ya no quede nadie. Quizás sea por eso que tengo tanto miedo de las noches.




2006-02-01
Agonizando un re bemol
Hoy redimí a un lobo estepario, solitario, erguido entre la muchedumbre (de estupidez unánime, rezaba aquél poema en memoria de ferrater)..
Hoy no hay sueños que se diluyan entre azules cuotidianos, ni consigo invocar el "when everything is lost -and instead of giving up- " que parecía hacer de giacometti ese genio de cara enfermiza. Hoy la "belle lettre" que tanto tratábamos de evitar en nuestros escritos se hizo patente en cada sílaba que escupía mi boca y soñé con venderme al diablo (aquél que nunca escuchó) mientras el abismo se detenía en mis ojos agonizando un re bemol.
Hoy deambulé como un lobo buscando esos instantes en que parece que algo cesa y todo aparece de repente sencillo, trágico, inmortal.. y vi que tengo más de lobo estepario de lo que me gustaría reconocer.
Tengo más de trágico, de mártir, de intelectualoide y de cobarde. Y sin embargo, soy peor todavía de lo que muchos creen.
Hay dias en que me encuentro murmurando el "trabajadores de mi patria", otros me levanto y grito "cuidado hombres grises!". Hay días en que atento contra las cintas de moebius y contra el "ceci n'est pas une pipe" de magritte, o que gritaría frente al espejo de escher, hasta que llorase de vergüenza y espanto, hasta que se diera cuenta que todo es mentira. Hay días en que solo quiero asustar a un notario con un lirio cortado, o me divierte la canción reincidente de bach como nunca...
Creo que formo parte de ese colectivo de lobos esteparios que, decepcionados por la vida, buscan la muerte, sin prisa, asumiéndola. Formo parte de los que huyen de todo cuanto les rodea, pero sin encender la luz, sin jodidas certezas.
Me conformo con poco, pero nada me basta. Y ahora, ahora quiero mucho más, no quiero reinventarme a cada rato, no quiero desgarrar una tercera vida, no quiero esta misma luz usada de cada mañana.
Todo es contradictorio, extraño, desapetecible. Pero no importa, nada de eso importa. Puedo dejar hablar una a una todas mis figuras, destejiendolas con cuidado, perfilando sus vidas. Puedo jugar con ellas, decidir qué papel represento hoy. Puedo hacer tantas y tantas cosas y sin embargo hoy nada de eso me interesa. Hoy me levanté y odié en lo que me había convertido. Pero no me hagas mucho caso, acuérdate.


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2006-01-28
Asómate a Belvedere, una vez más
De la fugacidad del verde. Es quizás de ese parpadeo de malaquita que nombraba el otro día de quién quiero hablarte. Es él quién lo creó todo, el que movió ese entresijo de ideas y las hizo aflorar en un destello de vanidad. Es la necesidad de compartir lo que uno piensa, la necesidad de expresar el perfume del lacre, del cartón, de la tinta china, del azafrán.. de rozar el material con los dedos y sentir cada centímetro de realidad, consumiéndola. Es la necesidad de oír cómo resbala el viento entre los doce agujeros de un abulón, de ver el espectáculo que se recrea cada noche en su superficie mientras la ciudad sigue imparable, frenética, y nosotros perdidos en ella..

Quiero hablarte de ese verde visitante, ese verde que es un extraño. Ese verde que esperas que cambie de color cuando le das la espalda y aún así contienes el aliento para retenerlo una fracción de segundo
más. Hoy el rojo rubí, el azul cielo, el marrón cobrizo.. resultan terriblemente absurdos, dramáticamente sencillos comparados con mi verde. Aunque quizás, ese verde sólo sea especial del mismo modo en que la flor del principito lo es para él.

A veces amanezco y hasta mi alma está húmeda. Suena, resuena el mar lejano. Intento imaginarme el verde que tendrá el mar esta noche, bajo la amarillenta luz de las farolas. Y por más que lo intento, solo encuentro un negro, un negro impuro que no consigue representar la oscuridad ni las capas de significado que esconde esa palabra. Un negro que tiñe las palabras y las perfila como si resbalaran, incautas, entre las sombras de algún pincel. Un negro que se detiene en las alas de un sombrero de fieltro (sólo el negro no tiene prisa) y desespera buscando ese crepúsculo que, dicen, esconde las estatuas. Flota un negro misterioso, como en un roce que no supieras que existe, como la oscuridad que destilan los pozos de café. Y cierro los ojos con fuerza deseando que permanezca inalterable. Quiero sentir cómo ahoga el negro esta noche, pero se diluye, impaciente, entre las tapas de un viejo libro de cavafis. Sólo se escucha un lejano batir de alas. Pájaros en la cabeza.

Y mientras te cuento todo esto, esa misma luz de sodio amarilla ilumina mis persianas. Y la noto latente, enigmática. Quiero atrapar ese duelo entre fotones y materia, sorprender ese parpadeo utópico que
juega frente a mi ventana. Quiero pintar un rastro de luz a las 2 y media de la madrugada, un rastro de luz que no deja de ser una estúpida mancha amarilla.

Quizás el mar se confunda con la noche y desparrame hoy espigas azules. De un azul ultramarino, rematadamente franco e intenso. Del azul de Schubert, el que rememora un pedazo de vacío de la profundidad azul del espacio. Un azul infinito, denso, tan denso que acuse. Un azul monocromo que dé la sensación de que si cayeras en él quedarías atrapado y no podrías respirar, ahogado y sofocado por el pigmento en polvo. Mi verde, ahora azul descarado, recrea una tras otra las manchas de este instante y noto que puedo sentir la tristeza, sin ninguna explicación, sin palabras...

Hoy siento que el viaje a ítaca perdería su único sentido si no fuera por los dibujos que se perfilan bajo la luz de una farola estamadrugada, si no fuera por el color que adquiere mi verde esta noche.
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2006-01-23
Retales
Me gustaría mandarte un rojo cadmio, un marrón cobrizo o un oscuro que invite al negro. Me gustaría poder decir "soy peor todavía de lo que muchos creen", soñar despierta en 4 minutos 33 segundos y oír los dos ruidos que algunos dicen escuchar en las cámaras anecoicas.
Me gustaría enfrentarme a la jodida certeza de que hemos crecido demasiado, "de mayor quiero aprender a ser pequeño" que decía bunbury mientras recuerdo que, a Baudelaire, ser un hombre útil le pareció siempre bastante odioso.
Quizás solo quiera un viaje a ninguna parte, un escondrijo al lado de momo donde pueda recitar viejos conjuros de agutrot y que el polvo se ría de mi.

Dicen que la vida nos sujeta porque, precisamente, no es cómo la esperábamos, o que no vale nada si no es para perecer para que otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. Yo no sé qué es la vida, aunque quizás no haya empezado a comprender hasta ahora aquello de que la vida iba en serio.

A veces, un cuadro de rothko se clava en mi pupila empotrando un sentimiento de destino eternamente solitario. A veces notas como un escalofrío recorre tu espina dorsal mientras pared contra pared, la soledad más fea y amarilla hace de las suyas. Y durante el desconcierto de una séptima hiriente, la vida se diluye y se perfila como si giacometti estuviera entretejiendo uno de sus rostros.

Me gustaría mandarte la fugacidad del verde, ese parpadeo de malaquita que parece que cambiará cuando cierras los ojos, ese color que supongo que tendrá el mar si navegas rumbo a ítaca.




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